Tercera derrota consecutiva. ¿Dolorosa? Mucho menos que la de la semana pasada contra el Elche, colista que todavía no había ganado un partido.
Cómo se nota lo corta que es la plantilla del equipo. Jugadores fundidos y sin capacidad de cambiar las cosas desde el banquillo. Cualquier sustitución, claramente, desmejoraba el equipo y solo se hacen los cambios para airear al equipo, para insuflarle piernas frescas.
En el terreno de la anécdota los alaridos de Francis Coquelin tras caer lesionado justo delante de nosotros, muy pegado a la banda. Me decía G. cuando se lo he contado al llegar a casa, si he escuchado a una mujer en el momento de parir. La verdad es que no, pero debe parecerse bastante a romperse los ligamentos de la rodilla, me temo.
Mi vecino de asiento, Paco -ayer se presentó formalmente- echa la culpa de lo que le pasa al entrenador, cómo no. Quique Setién es el saco de sus golpes desde el primer día. Al cabrero se la tiene jurada una parte importante de la afición. Pero yo diría que no van por ahí los tiros. La plantilla es cortísima. No entiendo qué se ha hecho en el periodo de fichajes de enero, se han cedido dos futbolistas, Danjuma y Morlanes y se ha vendido a Rulli, sin que venga nadie a sustituirlos. Cuesta pensar que en el filial pueden encontrarse las soluciones a estos problemas, la verdad. A chavales de veinte años que juegan en Segunda no se les puede pedir, a mitad de temporada, que le den la vuelta al primer equipo, con el nivel de exigencia que hay aquí. Ayer le dieron unos minutos a Fer Niño. No los aprovechó, pero es lo que hay. La gente se queja de que Setién no hace cambios, pero es que uno mira la banca y constata que cualquier sustitución va a empeorar al equipo.
La lista de bajas para el próximo año puede ser tremenda: Reina, Femenía, Mandi y Morales, todos con los treinta ya cumplidos deberían dejar paso a gente joven. Los Albiol y Parejo ya cumplen el rol de veteranos para asentar a los más inexpertos. Trigueros se quedará por lo que representa, que no por rendimiento.